Categoría: Virtudes Humanas

  • Sentido del Humor

    “López Rodó cuenta que cuando se establecieron las relaciones diplomáticas con la China de Mao [09.03.1973], al embajador español le limitaron su radio de circulación y, como es natural, aquí se pensó en lo mismo con el embajador chino, López Rodó le dijo a Franco que le habían indicado que podía ir a Toledo, Aranjuez, Segovia y El Escorial. Franco le respondió: “Laureano, nada importaría que pudiera visitar también Guadalajara”.

    FFCE, 100

  • Humildad

    “En tantas horas de conversación ni una sola vez habló de sí mismo; ni una vez habló de sus cosas; ni una vez refirió lo que él hizo; si acaso las refería en plural”

    José María García Lahiguera, de la homilía en la Misa de difuntos por el alma de Franco

    Boletín de Arzobispado de Valencia, dic. 1975, p 831-835

    [le predicó ejercicios espirituales en 1949 y 1953]

    FFCE, 96

    [el autor le escribió el 15.11.1981 –ya era arzobispo dimisionario- preguntándole si conocía algo más que no hubiera dicho en la homilía. Le respondió el 25.11.1981 diciéndole que no tenía más datos. (¿es que se acomodó a la tónica reinante de desentenderse si ya no interesaba?)]

    FFCE, 97

    Javier Barcón Furundanera, S.J. [gran amigo de Franco y, por cierto, mago] predicó en 1964 los ejercicios.

    Descripción detallada y temas en FFCE, 98-99

    “un día apareció [Franco] por la mañana, vestido de uniforme y, disculpándose, dijo: “perdona que venga así, pero es que a continuación tengo que recibir al embajador francés, para un asunto que urge”.

    FFCE, 99

    [la foto de portada debe de ser de ese retiro porque indica que “el último día tuvieron una Misa final. Franco se colocó en el costado de la izquierda. Tenía un libro (el  Misal de los fieles) y siguió la Misa con gran fervor. Le llamó la atención el recogimiento que tuvo Franco en la acción de gracias después de la comunión] [aunque no es seguro porque en FFCE, 98 dice que la capilla estaba en la habitación donde falleció Alfonso XII, con un altar sencillísimo y unos reclinatorios de frente].

    (palabras de un sacerdote que le confesó en varias ocasiones)

    “siempre me impresionó hasta su postura externa de humilde soldado, arrodillado en un simple reclinatorio y cara a cara con el confesor”.

    “Una de las veces que presté este servicio, cuando al terminar te daba el saludo de despedida clavándote aquellos ojos penetrantes, pero tiernos, y estrechando las manos, me atreví a decirle: -Excelencia, ¿puedo pedirle una cosa?; -sí, diga, diga –contestó él-; -hoy es el día de seminario X, quiero pedirle que rece usted por los seminaristas que se preparan al sacerdocio, pues confiamos mucho en su oración. –Siempre lo hago, siempre lo hago –me respondió enseguida, apretándome más fuertes las manos con las dos suyas y noté que lo hacía conmovido y sus ojos brillaron más”

    FFCE, 101

  • Virtudes Humanas

    “Franco es un hombre serio y sincerísimo, inteligente, sano, enérgico, leal a Dios, devoto a su país y dispuesto siempre al propio sacrificio para el servicio de España”

    Cardenal Francis J. Spellman, arzobispo de Nueva York, en declaraciones a  “Collier’s”, tras entrevistarse con Franco en su visita a España

    FFCE, 60

  • Magnanimidad, Afán Misionero

    Cuando se inauguró el seminario de Orense [05.10.1953], después del acto oficial, el obispo monseñor Temiño mostró a Franco el edificio y, desde un balcón, le señaló que en los planos estaba también previsto otro pabellón, pero que no iba a construirlo por ser ya suficiente lo construido para las necesidades de la diócesis

    Franco le dijo: “señor obispo, ¿por qué no piensa en Hispanoamérica?”.

    FFCE, 59

  • Caridad

    ABOMINABA LA CRÍTICA Y LA MURMURACIÓN

    “No le agradaba tratar de política, ni jamás le oí exteriorizar su opinión personal sobre los gobernantes de aquélla época [se refiere a la II República]. Demostraba que no le agradaba la crítica … incluso cuando se refería a personas que sabía que hacían comentarios adversos a su actuación”

    Francisco Franco Salgado-Araujo, Mi vida junto a Franco, 1977, p. 56

    FFCE, 27, 75

    [En los siete años durante los que fue ministro,] sólo una vez reprendió a un ministro, y la causa fue que había atacado despiadadamente a otro en la misma reunión

    Manuel Fraga, artículo publicado en ABC, 21.11.1975

    FFCE, 76

    A finales de 1973, en un viaje de avión, un soldado ofreció vasos con naranjadas; perdió el equilibrio, volcó la bandeja y salpicó con el líquida a la esposa del Ministro del Aire y a la de Franco. Éste hizo como si no se enterase y las señoras procuraban restar importancia al incidente, los ministros comentaron con el del Aire el mal rato que se llevaría el soldado, a lo que contestó: “¡Qué va! Franco al despedirse estuvo muy cariñoso con él, y hasta le agradeció, delante del comandante, las servilletas que dio a las señoras para secarse”.

    (testimonio de Enrique García-Ramal, ministro de relaciones sindicales).

    FFCE, 76

    “En conversaciones íntimas con él, en el marco de los ejercicios espirituales [que le predicó en dos ocasiones], hablando de muchas cosas, no hubo ni una palabra contra la caridad. Queriéndole coger, no por mala idea, sino por convencerme de lo contrario, no escuché ni una palabra contra la caridad; ninguna palabra contra ninguna persona; ni una palabra de mala ironía. Siempre con naturalidad, lo más que se permitía era una palabra de buen humor; del buen humor, que es el manto con que se cubren aquellas cosas que no dicen bien de nadie cuando no hay más remedio que hablar de ellas”

    José María García Lahiguera, de la homilía en la Misa de difuntos por el alma de Franco

    Boletín de Arzobispado de Valencia, dic. 1975, p 831-835

    [le predicó ejercicios espirituales en 1949 y 1953]

    FFCE, 77

    “Una cosa que no admitía era la murmuración contra cualquier persona que fuese”.

    P. Barcón, S.J., que también le dirigió unos ejercicios espirituales

    FFCE, 78

    [le comentaba incidentes de la vida española y de algunas personas determinadas, a lo que Franco siempre respondía en silencio] “no dijo nada”, “no me contestó”, “no me dijo absolutamente nada”, “volví a insistir … no abrió la boca”. A veces, debido a la amistad que les unía, se limitaba a decir, para cortar la crítica: “Cuidado que eres bruto, Vicente …”.

    Vicente Gil, Cuarenta años junto a Franco, Planeta, Barcelona, 1981, p 50, 52, 55, 56, 58, 72, 74, etc.

    FFCE, 78

    “Recuerdo una conversación que tuve con mi antiguo alumno y entrañable amigo don Gonzalo Fernández de la Mora, nombrado por Franco ministro de Obras Públicas. Al preguntarle yo que había de lo que se decía de que Franco era un dictador que manejaba a su capricho a los ministros, me contentó: cuando a mí me nombró ministro, me presenté a él para saludarle y pedirle instrucciones. Y sólo me dijo: el ministro es usted, haga lo que crea más conveniente; sólo le recomiendo que en caso de duda atienda a los más necesitados”.

    Carta de P. don Luis Fernández de la Fuente, S.J., 29.08.1983

    FFCE, 84