ABOMINABA LA CRÍTICA Y LA MURMURACIÓN
“No le agradaba tratar de política, ni jamás le oí exteriorizar su opinión personal sobre los gobernantes de aquélla época [se refiere a la II República]. Demostraba que no le agradaba la crítica … incluso cuando se refería a personas que sabía que hacían comentarios adversos a su actuación”
Francisco Franco Salgado-Araujo, Mi vida junto a Franco, 1977, p. 56
FFCE, 27, 75
[En los siete años durante los que fue ministro,] sólo una vez reprendió a un ministro, y la causa fue que había atacado despiadadamente a otro en la misma reunión
Manuel Fraga, artículo publicado en ABC, 21.11.1975
FFCE, 76
A finales de 1973, en un viaje de avión, un soldado ofreció vasos con naranjadas; perdió el equilibrio, volcó la bandeja y salpicó con el líquida a la esposa del Ministro del Aire y a la de Franco. Éste hizo como si no se enterase y las señoras procuraban restar importancia al incidente, los ministros comentaron con el del Aire el mal rato que se llevaría el soldado, a lo que contestó: “¡Qué va! Franco al despedirse estuvo muy cariñoso con él, y hasta le agradeció, delante del comandante, las servilletas que dio a las señoras para secarse”.
(testimonio de Enrique García-Ramal, ministro de relaciones sindicales).
FFCE, 76
“En conversaciones íntimas con él, en el marco de los ejercicios espirituales [que le predicó en dos ocasiones], hablando de muchas cosas, no hubo ni una palabra contra la caridad. Queriéndole coger, no por mala idea, sino por convencerme de lo contrario, no escuché ni una palabra contra la caridad; ninguna palabra contra ninguna persona; ni una palabra de mala ironía. Siempre con naturalidad, lo más que se permitía era una palabra de buen humor; del buen humor, que es el manto con que se cubren aquellas cosas que no dicen bien de nadie cuando no hay más remedio que hablar de ellas”
José María García Lahiguera, de la homilía en la Misa de difuntos por el alma de Franco
Boletín de Arzobispado de Valencia, dic. 1975, p 831-835
[le predicó ejercicios espirituales en 1949 y 1953]
FFCE, 77
“Una cosa que no admitía era la murmuración contra cualquier persona que fuese”.
P. Barcón, S.J., que también le dirigió unos ejercicios espirituales
FFCE, 78
[le comentaba incidentes de la vida española y de algunas personas determinadas, a lo que Franco siempre respondía en silencio] “no dijo nada”, “no me contestó”, “no me dijo absolutamente nada”, “volví a insistir … no abrió la boca”. A veces, debido a la amistad que les unía, se limitaba a decir, para cortar la crítica: “Cuidado que eres bruto, Vicente …”.
Vicente Gil, Cuarenta años junto a Franco, Planeta, Barcelona, 1981, p 50, 52, 55, 56, 58, 72, 74, etc.
FFCE, 78
“Recuerdo una conversación que tuve con mi antiguo alumno y entrañable amigo don Gonzalo Fernández de la Mora, nombrado por Franco ministro de Obras Públicas. Al preguntarle yo que había de lo que se decía de que Franco era un dictador que manejaba a su capricho a los ministros, me contentó: cuando a mí me nombró ministro, me presenté a él para saludarle y pedirle instrucciones. Y sólo me dijo: el ministro es usted, haga lo que crea más conveniente; sólo le recomiendo que en caso de duda atienda a los más necesitados”.
Carta de P. don Luis Fernández de la Fuente, S.J., 29.08.1983
FFCE, 84