Categoría: Magnanimidad

  • Preocupación por los Demás

    “me recomendaba la asistencia espiritual a los soldados con tanto más celo que lo pudieran hacer los mismo obispos. Quería los soldados como si fueran de su misma familia. Con los mismos prisioneros también era magnánimo. Pedía se les alimentase bien y nada de crueldades con ellos”.

    (testimonio de don Florentino Alonso Fernández, capellán castrense destinado a Marruecos en 1925).

    FHCG, 47

    Franco se dirigió a él y, estrechándole la mano, le dijo: “Pater, le felicito muy sinceramente y en usted quisiera felicitar a todos nuestros capellanes castrenses, pues no me canso de proclamar una vez más su edificante arrojo y su espíritu de sacrificio y entrega por la salvación de nuestros soldados. Usted actúe en su ministerio con total y absoluta libertad, independencia y responsabilidad”

    (testimonio de don Florentino Alonso Fernández, capellán castrense).

    FHCG, 151

     “Los ricos son apáticos y egoístas … Se lo dije ayer a un personaje de elevada posición, que vino a verme. Como se quejase de diversas cosas, le hice observar: es por su culpa. ¿Qué ha hecho usted por los pobres? ¿Ha comenzado alguna obra social?”

    (testimonio de Dora Leonnard de Alonso, su profesora de inglés)

    FHCG, 166

    FFCE, 75 cita la fuente Luis Moure-Mariño, Perfil humano de Franco, 1983, p.43

    11.06.38, el Ministerio de Organización y Acción Sindical manda que se instalen comedores en todas las empresas por expreso deseo del mismo Generalísimo. Éste había dicho al Ministro: “se resiente la dignidad del trabajador al tener que comer al pie de máquina”.

    FHCG, 249

    10.38: entra en vigor el sistema de redención de penas por trabajo inspirado por los jesuitas Pérez del Pulgar y Peiró

    FHCG, 254

    15.10.38: ese día, entre otros, se lanzan sobre los barrios más pobres de Madrid 165.000 panes en bolsas.

    FHCG, 253, 255 (foto)

    22.12.38: entra en vigor la paga extraordinaria de Navidad

    FHCG, 261

    [García Morato había perseguido cazas enemigos hasta las inmediaciones de Barcelona, lo que Franco había prohibido]

    Del libro Franco visto por sus ministros, testimonio de de Pedro González Bueno, Ministro de Organización y Acción Sindical, 1938-1939: “en una ocasión fui a visitar al Generalísimo; el ayudante, después de avisarle, salió de su despacho diciéndome que estaba con nuestro gran aviador García Morato pero que podía pasar. El Generalísimo me presentó al “as”, y en seguida comprendí que le estaba echando una reprimenda, prohibiéndole que persiguiera a los “cazas” rojos fuera de los límites de la zona nacional. Le hablaba con severidad, pero también paternalmente, con cariño. García Morato se cuadró para despedirse con lágrimas en los ojos”.

    “Claro –comentó Franco-, estos jóvenes nuestros, como son muy valientes, se enardecen con sus triunfos y, si les valiera, no dejaban un enemigo vivo. Pero esto no es así. Una cosa es ganar las batallas y otra matar a los enemigos máxime cuando están indefensos. Y para enseñarles y encauzar su valor estamos nosotros. No obstante, hay que reconocer que tenemos una juventud admirable”.

    “Le he dicho a nuestro héroe del aire que no debemos olvidar jamás que todos somos españoles y que el daño que podemos inferir a los demás repercute en perjuicio de todos. Pero es que además de españoles, nosotros somos cristianos y como cristianos debemos practicar las virtudes del perdón y la caridad incluso con los enemigos. Nosotros, si tenemos enemigos, es porque no nos conocen. Cuando sepan todos los españoles de la zona que se llama enemiga nuestra, que nosotros sólo buscamos, para mayor gloria de Dios y de España, su bienestar y su progreso, todos se unirán a nosotros en el trabajo común de engrandecer a la Patria engrandeciéndose ellos mismos a sí mismos”.

    “Estamos en la hora suprema de practicar como buenos cristianos el perdón”.

    “Desde luego, por eso a los rojos, socialistas o comunistas, nosotros no los debemos considerar como enemigos sino como hermanos nuestros equivocados, confundidos por todas las mentiras e infamias que han volcado sobre ellos contra nuestra realidad sus jefes para azuzarlos a luchar contra nosotros. De otra forma es que no les seguirían. Entre ellos hay muchos inocentes e ignorantes, y a todos hay que perdonarlos”.

    “Yo comprendo que a ciertos soldados nuestros les encantaría no dejar un rojo vivo, porque les han matado a sus padres, abuelos, hermanos… como sabemos por los muchos casos que nos han contado. Pero si es verdad que nosotros debemos hacer justicia y procuraremos hacerla, porque la justicia también es una virtud, igualmente debemos perdonar y perdonar mucho porque creemos en el Evangelio”.

    FHCG, 266

  • Magnanimidad, Afán Misionero

    Cuando se inauguró el seminario de Orense [05.10.1953], después del acto oficial, el obispo monseñor Temiño mostró a Franco el edificio y, desde un balcón, le señaló que en los planos estaba también previsto otro pabellón, pero que no iba a construirlo por ser ya suficiente lo construido para las necesidades de la diócesis

    Franco le dijo: “señor obispo, ¿por qué no piensa en Hispanoamérica?”.

    FFCE, 59