Costumbres

“No bebía ni fumaba. Era sobrio. Él decía que “no había derecho a malgastar el dinero cuando había tantos pobres que lo necesitaban para comer, a los cuales se debía cuanto sobraba a los demás”. Y, mientras sus compañeros de armas aprovechaban los ratos libres para la diversión más menos recomendable, él se consagraba al estudio y a visitar amistosamente a los soldados arrestados o enfermos”.

(testimonio de fray José Luis Diéguez, capellán castrense, Historia y Vida, n 106, enero 1977)

FHCG, 48